MIENTRAS CRISTINA VIAJA, AVANZA LA EXPROPIACIÓN DE AEROLÍNEAS

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Mientras Cristina Fernández de Kirchner junto a funcionarios y familiares siguen de gira por el norte de África a bordo de un A340-300 de Aerolíneas Argentinas -el costo por la no utilización de esta máquina durante 10 días representa para la empresa unos 6 millones de dólares- en Buenos Aires, el Poder Ejecutivo lograba trasladarle al Congreso la responsabilidad de decidir la expropiación de la empresa y su subsidiaria Austral. Obviamente con este acto, también se le traslada asumir la responsabilidad política por las consecuencias que posibles juicios internacionales, como en el CIADI, por ejemplo, podrían acarrear para el país. Incluido el enojo del gobierno español por no haber sido capaces ni empresarios ni políticos de haber concluido el pleito con una negociación. Atrás había quedado el Acta Acuerdo firmada hace un par de meses nada menos que por el Ministro de Infraestructura y el Secretario de Transporte que establecía una serie de pasos para llegar a la compra del paquete accionario de las empresas. A este documento, un verdadero boleto de compra venta según los españoles, se venían aferrando -y lo seguirán haciendo- los integrantes del Grupo Marsans que reclamaban la participación de un tercer tasador para dirimir la discusión sobre el valor de la compañía después de los resultados disímiles aportados por el tasador oficial, el Tribunal de Tasaciones, que dijo que la empresa tiene un valor negativo de u$s 832 millones, y el Credit Suisse, propuesto por el Grupo Marsans, que sugirió que el valor de Aerolíneas es entre cero y u$s 60 millones y el de Austral entre u$s 330 y u$s 450 Millones. En un trámite un tanto extraño la comisión bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones recomendó al Congreso este martes «la sanción de una ley para la expropiación de Aerolíneas Argentinas y Austral». Con Cristina ausente, los legisladores oficialistas han dado un paso más para cumplir con el deseo de Néstor Kirchner.