¿QUÉ CAMBIO DESPUÉS DEL CONGRESO?

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Salvo no estar más en la tapa de los diarios, nada cambió en Aerolíneas y Austral después que el Congreso aprobara la semana pasada la ley de reestatización de ambas empresas. El Acta Acuerdo, que los legisladores prefirieron ignorar, sigue tan vigente como que quienes conducen la compañía son los mismos que fueran designados por ese documento: Julio Alak, como gerente general, y dos funcionarios por el Estado y dos por el Grupo Marsans. El Tribunal de Tasación del Estado sigue trabajando mientras que también lo hace, convocado por la parte privada, el Credit Suisse. La idea es llegar con los números antes del 17 de septiembre -de lo contrario habría que establecer una prórroga- con las conclusiones de ambas entidades. «Si hubiera coincidencia, no creo que haya problemas para cerrar el acuerdo», confían en la empresa. El problema, claro, es si no la hay. La semana pasada, con la presencia de Gonzalo Pascual, titular del Grupo Marsans en Buenos Aires, se desarrolló una reunión de directorio donde se analizaron los distintos escenarios. Por empezar, todos coinciden en que el Acta Acuerdo está plenamente vigente, y todo se va a desarrollar de acuerdo a lo allí firmado. Si la propuesta del gobierno y el Congreso no satisface a los empresarios, estos simplemente podrían pedir la quiebra. Promesas todas, un tanto difíciles de cumplir. La expropiación, reconocen, es una alternativa que los obligaría a recurrir el Ciadi y a otras organismos internacionales. Como se ve, nada ha cambiado después del Congreso.