LA DISCUSIÓN SE TRASLADA RUMBO AL CONGRESO

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Acallada la disputa con el campo, y aunque tenga mucha menos repercusión en la opinión pública, el tema principal ahora en la agenda política es la reestatización de Aerolíneas Argentinas y Austral. La semana pasada, el nuevo Jefe de Gabinete debutaba en el cargo con la firma, junto al ministro de Planificación Julio De Vido y el secretario de Transporte Ricardo Jaime (lo que le evitó un mal momento a Alberto Fernández), con el proyecto enviado al congreso para ratificar lo actuado por el Poder Ejecutivo, aprobar el Acta Acuerdo firmado con el Grupo Marsans y lograr la probación para la compra del paquete accionario. También encausar los mecanismos necesarios para disponer de los fondos que se necesitarán para la compra de las acciones, pagar deudas, más los recursos necesarios para mantener a las empresas en operaciones. Es importante recordar que éstas tienen hoy por hoy un rojo mensual de 30 millones de dólares y que esperan terminar el año con un quebrando de U$S 250 millones. Es probable que con el correr de los días, la oposición termine de bajarse de la trilladora y se instale en el cocpit de un avión para dar batalla sobre lo actuado por el gobierno desde un parlamento tonificado. Los dirigentes gremiales encolumnados con la reprivatización comenzaron inmediatamente a trabajar sobre la oposición. El traspié por las retenciones móviles aún esta fresco. La discusión, adelantan, no será fácil. La opinión pública, un poco cansada de las idas y vueltas de esta empresa, lejos está de aquel apoyo emocional y masivo del “salvemos a aerolíneas” del año 2000. Hay artículos en el proyecto girado al Parlamento, por otra parte, que no son claros, como el 7mo., o el 8vo. y 9no. que para algunos especialitas supone un cheque en blanco. “Ojalá en el Congreso se discutiera una política aerocomercial para el país, que abarcara a todas las empresas, y no sólo la restatización de una”, dijo un empresario del sector. De Vido, mientras tanto, presiona al Congreso afirmando que “éste va a tener un protagonismos singular y no creo que nuestros legisladores permitan que nuestra línea de bandera se quede sin operar». Aunque también rescató algo muy cierto: «el Congreso va a tener el protagonismo que no tuvo cuando la empresa se privatizó”. La gran preocupación es saber que pasa si no hay acuerdo.